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Descubrir el aceite de oliva virgen extra con los cinco sentidos: así son nuestras catas

El aceite de oliva virgen extra (AOVE) es mucho más que un ingrediente en la cocina: es cultura, salud, paisaje y tradición. Pero para entender de verdad todo lo que hay dentro de una botella de un buen AOVE, hay que detenerse, observar, oler, saborear… vivirlo con todos los sentidos. ¿La mejor forma de hacerlo? Participando en una cata guiada.

En MARE OLEUM, cada cata es una experiencia que conecta a los visitantes con el origen del aceite y con su extraordinaria diversidad. En este artículo te contamos en qué consiste una cata de aceite, cómo se realiza, qué puedes aprender y por qué es una actividad imprescindible para cualquier amante de la gastronomía o viajero curioso.

¿Qué es una cata de AOVE?

Una cata de aceite de oliva virgen extra es un análisis sensorial que permite evaluar las características organolépticas del aceite: su aroma, su sabor, su textura y la sensación que deja en boca. No se trata solo de si un aceite te gusta o no; se trata de aprender a identificar un buen aceite, reconocer sus atributos positivos y detectar posibles defectos.

Las catas profesionales siguen un protocolo estandarizado, pero en MARE OLEUM las hacemos accesibles y cercanas. Queremos que todo el mundo pueda aprender a catar, sin necesidad de ser un experto. Lo importante es despertar la curiosidad, abrir los sentidos y disfrutar.

Cómo se hace una cata de aceite

La cata de AOVE es una experiencia sensorial completa, que implica más sentidos de los que podrías imaginar. Aunque los más protagonistas son el olfato y el gusto, también intervienen la vista, la vía retronasal y el tacto. Solo el oído se queda fuera de esta ecuación sensitiva.

1. La vista: el color importa… pero no debe influir

Curiosamente, aunque la vista es un sentido poderoso, en la cata profesional se evita su influencia. ¿Por qué? Porque el color del aceite no determina su calidad. Un aceite más verde o más dorado no es necesariamente mejor. Para evitar juicios visuales, se utiliza un vaso de cata de cristal azul o rojo, que impide ver el tono del líquido. Así, los demás sentidos pueden actuar sin prejuicios.

2. Fase olfativa: el primer encuentro

Con las manos calentamos ligeramente el vaso y lo tapamos para concentrar los aromas. Al destaparlo, aspiramos profundamente para captar los primeros matices. Un AOVE de calidad debe tener aromas frutados, verdes o maduros: hierba recién cortada, hoja de olivo, almendra, manzana, tomate, plátano… Si detectas olores a humedad, vinagre o algo rancio, hay defectos presentes.

3. Fase gustativa y retronasal: sabor y sensaciones más allá del gusto

Se toma un pequeño sorbo, se reparte por la lengua y se aspira aire para favorecer la entrada del aceite por la vía retronasal. Esta parte es clave, ya que permite que los aromas lleguen desde la boca hasta la nariz por dentro, ampliando la experiencia. Aquí se valoran sabores como el amargo, el picante, el dulce y su intensidad. Lejos de ser negativos, el amargor y el picor indican frescura, juventud y riqueza en antioxidantes.

4. Fase táctil: textura y cuerpo

También percibimos la textura: cómo se comporta el aceite en la boca. Puede ser más o menos fluido, denso, sedoso o astringente. Un buen AOVE tiene cuerpo, equilibrio y una sensación armónica que permanece.

En resumen, una cata bien realizada permite descubrir los matices más ocultos de un aceite y valorar su calidad con criterios objetivos. Un pequeño sorbo puede contar la historia completa de un olivar y de su transformación en la almazara, donde cada paso del proceso influye en el carácter final del aceite.

Lo que influye en el sabor de un AOVE

Cada aceite es único. Su perfil organoléptico depende de múltiples factores que intervienen desde el olivo hasta la botella:

  • La variedad de aceituna: cada tipo de aceituna tiene un perfil sensorial diferente. Por ejemplo, la Arbequina suele dar aceites más suaves, dulces y afrutados, mientras que la Picual produce aceites más intensos, con notas amargas y picantes. La Hojiblanca aporta toques herbáceos y la Cornicabra, aromas a frutos secos y amargor equilibrado.
  • El momento de la cosecha: si la aceituna se recoge en envero (cuando empieza a cambiar de color), el aceite será más verde, con más aromas y mayor contenido en polifenoles, lo que le aporta propiedades saludables y mayor estabilidad. Las cosechas tardías dan aceites más dulces, pero menos complejos.
  • El proceso de elaboración: la extracción en frío y mediante procesos exclusivamente mecánicos, sin intervención de disolventes ni calor, preserva al máximo los compuestos volátiles responsables del aroma y sabor, así como sus antioxidantes naturales. El tiempo desde la recolección hasta la molturación también es clave: cuanto menor sea, mejor será la calidad del aceite.
  • La conservación: un buen AOVE debe almacenarse en condiciones óptimas, lejos de la luz, el calor y el oxígeno. Lo ideal es utilizar depósitos de acero inoxidable con atmósfera controlada. En casa, conviene guardarlo en botellas oscuras, bien cerradas y alejadas de fuentes de calor para evitar la oxidación y pérdida de propiedades.

Una experiencia para saborear la cultura del aceite

En MARE OLEUM no solo elaboramos aceite, también lo contamos. Queremos que quienes nos visitan comprendan todo lo que hay tras una gota de AOVE: el olivo, la tierra, el clima, el esfuerzo, el respeto por el producto y su cuidada transformación en la almazara.

Por eso, nuestras catas forman parte de una experiencia más amplia: durante nuestras visitas guiadas, explicamos desde el cultivo del olivo hasta el proceso de elaboración del aceite. Mostramos la maquinaria de la almazara, explicamos cada etapa del proceso, desde la recolección hasta la extracción, resolvemos dudas y terminamos con una cata guiada y comentada. Una actividad pensada para todos los públicos, tanto si eres amante de la gastronomía como si solo tienes curiosidad.

Aprenderás a leer una etiqueta, a diferenciar calidades, a elegir el mejor aceite según su uso en cocina. Y, sobre todo, descubrirás que el AOVE es mucho más que «aceite de oliva»: es salud, es paisaje, es identidad.