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El nuevo AOVE Oleo Conil 2025/26 ya está aquí

Octubre marca el comienzo de un nuevo ciclo en MARE OLEUM. Tras meses de calma, la almazara vuelve a despertar. Es el momento de abrir las puertas, poner en marcha cada máquina y prepararlo todo para recibir las primeras aceitunas de la campaña 2025/26.

Y aunque desde fuera pueda parecer un proceso sencillo, detrás hay un enorme trabajo, un esfuerzo que solo se entiende cuando se vive de cerca.

El olivar es un árbol paciente. Solo una vez al año nos regala su fruto, y por eso cada campaña es única, decisiva e irrepetible. Todo depende de lo que ocurra en estas pocas semanas. Si el viento sopla demasiado fuerte, la recolección se detiene; si llueve, el terreno se vuelve impracticable. Y si el fruto se retrasa en llegar a la almazara, pierde calidad. En el olivo no hay segundas oportunidades: lo que se recoge hoy será el aceite que disfrutaremos durante todo el año.

El trabajo no está solo en el campo

Después de casi un año de silencio, la almazara vuelve a cobrar vida. Las máquinas que han permanecido paradas todo ese tiempo —la limpiadora, el molino, la batidora, el decanter, la centrífuga— necesitan revisión, ajustes y limpieza minuciosa. Ponerlas en marcha no es tarea fácil: cualquier pequeño fallo puede detener el ritmo de producción o poner en riesgo la calidad del aceite. Cada campaña comienza con ese mismo pulso de nervios y precisión, donde la experiencia y la paciencia son tan importantes como la técnica.

Cuando las aceitunas llegan del campo, el trabajo se intensifica. Deben molturarse de inmediato, sin esperas, para conservar intactas todas sus propiedades. En cuestión de horas, pasan de ser fruto a convertirse en el primer zumo fresco del año: un proceso que no admite pausas, donde cada minuto cuenta.

Las jornadas se alargan, las horas de descanso se acortan y la coordinación entre campo y almazara se vuelve esencial.

De esa intensidad nace el valor del aceite

Detrás de cada gota hay meses de trabajo, de cuidados, de incertidumbre y también de riesgo. El olivar vive del clima y del tiempo, y eso significa que cada campaña es diferente, con sus retos y sus recompensas. El precio del aceite refleja precisamente ese esfuerzo: la dedicación de todo un año, la puesta a punto de la maquinaria, la energía invertida y el compromiso con la calidad.

Hoy, tras los primeros días de recolección, podemos decir que ya está aquí el aceite nuevo.
Nuestro AOVE Oleo Conil 2025/26 nace de ese esfuerzo compartido entre el campo y la almazara. Un aceite joven, de color verde intenso y aroma fresco, que concentra en cada gota la historia de todo un año de trabajo, paciencia y respeto por la tierra.

Recién elaborado y reposando en los depósitos de acero inoxidable, está listo para llenar de vida y autenticidad cada mesa.

El fruto de un esfuerzo invisible, pero presente en cada gota que desprende aroma y sabor a nuestra tierra.