
En MARE OLEUM, septiembre marca el inicio de un esperado ritual anual: la recolección de nuestro olivar. Después de meses de cuidado, las aceitunas llegan a su punto óptimo de maduración, listas para ser recolectadas. El microclima de la Costa de la Luz, con su brisa atlántica y temperaturas suaves, favorece una maduración temprana, lo que nos permite empezar la cosecha antes que en otras regiones.
Este entorno excepcional no solo acelera el proceso, sino que también otorga características singulares a nuestro aceite. Aromas frescos y sabores equilibrados emergen de cada gota, capturando la esencia de nuestra tierra. Así, obtenemos un virgen extra que destaca por su autenticidad y carácter único.
La producción: un arte y una pasión

Nuestro proceso combina la tradición con la tecnología más avanzada. Las aceitunas se recogen con cuidado durante el día y se transportan al atardecer a la almazara, donde son limpiadas y almacenadas en grandes palots (contenedores de gran capacidad). Después comienzan a ser molturadas, transformándose en una pasta que pasa por la batidora y el decantador, separando el aceite del alperujo.
A continuación, la pasta se procesa en la centrifugadora vertical, donde se eliminan los restos de materia orgánica, tierra y agua. El aceite resultante se filtra y se almacena en depósitos de acero inoxidable, garantizando así una pureza y calidad excepcionales.
Durante todo el proceso, mantenemos la temperatura por debajo de los 27ºC mediante la extracción en frío, lo que preserva antioxidantes, vitaminas y el perfil organoléptico de nuestro AOVE, reflejando el sabor auténtico de nuestros olivares.
Antes de que comience la cosecha, nos aseguramos de que todo esté listo para recibir las aceitunas. La almazara pasa por una revisión meticulosa, donde cada máquina es ajustada y preparada para garantizar su rendimiento óptimo. Este nivel de cuidado es fundamental para mantener la calidad de cada lote y asegurarnos de que el aceite que producimos esté a la altura de nuestros estándares.
Compromiso con la calidad y la tradición
En MARE OLEUM, la calidad es nuestra razón de ser. Cada etapa del proceso está diseñada para garantizar que solo el mejor aceite llegue a nuestros consumidores. Antes de salir al mercado, nuestro aceite pasa por varios análisis rigurosos. Un análisis multiresiduos certifica que no ha habido contaminación, ni por nuestro equipo, ni cruzada, permitiéndonos etiquetarlo como ecológico.
También realizamos análisis químicos y sensoriales que confirman su categoría como virgen extra. Este control exhaustivo asegura que cada botella de Oleo Conil sea una auténtica joya, rica en sabor y tradición.
El esfuerzo detrás de cada botella

El trabajo no termina con la producción del aceite. Tanto el embotellado como el etiquetado son procesos manuales, realizados con el mismo cuidado que aplicamos en cada etapa. Este toque artesanal da a cada botella un carácter único y especial.
Es importante recordar el esfuerzo y dedicación detrás de cada litro. Desde el impacto de las olas de calor en la floración de los olivos, hasta las largas jornadas en el campo, cada gota es fruto de la dedicación y el compromiso de quienes trabajan la tierra. Las condiciones climáticas, como la sequía, han afectado la producción y, en consecuencia, el precio. Sin embargo, el verdadero valor de este aceite reside en la pasión y la entrega que ponemos en cada paso del camino.
Cada botella de Oleo Conil es mucho más que un producto: es el reflejo de nuestro compromiso con la calidad, la tradición y el respeto por la tierra. Cada cosecha renueva nuestra pasión por crear un aceite que capture la esencia de la Costa de la Luz, listo para deleitar a quienes valoran la autenticidad y el esfuerzo detrás de cada matiz.

